Lo que peor llevo no es el dolor, que también, o la sensibilidad extrema a luces y ruidos, es el maldito aura que me deja medio ciega durante más de media hora, y me sigo asustando mucho cuando me pasa. Menos mal que mi suegra me tranquiliza quitándole importancia y diciendo que es normal pasar rachas así, que me lo tome con calma, tranquilidad y paciencia.

Ayer fuimos a comer a un asador por la zona de Las Rozas porque uno de los niños de la familia celebraba su primera comunión. No éramos muchos, menos mal, ya que apenas conozco a nadie, y la comida no estuvo mal (¡pescado, bien!), aunque, como ya me esperaba, empezamos tardísimo a comer y la sobremesa se alargó bastante. Pero bueno, en este país estas cosas suelen suceder así, no hay manera humana de adaptarnos a comer un pelín antes (no digo que tengamos que sentarnos a las 12, pero las 16.30 para comer una merluza no es mi horario más deseado). Pero un día es un día, y además me lo pasé bastante bien, que es lo que importa :).

Este año la Semana Santa cayó tan pronto que no me dio tiempo a preparar galletas temáticas para regalar, como el año pasado. Pero estos moldes con expulsor de Silikomart me gustan tanto que, aprovechando la excusa de la primavera, los he rescatado para dar forma a unas galletitas que han resultado una delicia. Me gustan porque no son excesivamente dulces, la masa es muy fácil de manejar y resultan muy crujientes, con una textura muy agradable gracias a la presencia de la avena. Con el macro creo que se aprecia bien en las fotos ese acabado rústico, que tanto me gusta :).
Galletitas crujientes sin huevo con avena
Receta inspirada en King Arthur Flour
Para unas 30-40 galletas
- 170 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 55 gr de azúcar
- 60 gr de miel
- 1/4 cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
- 180 gr de harina de repostería
- 100 gr de harina de copos de avena
Batir con una batidora de varillas la mantequilla con el azúcar, la miel y la sal, un par de minutos. Añadir el bicarbonato y la vainilla y batir un poco más. Triturar los copos de avena con una picadora o procesador de alimentos, hasta dejar la textura deseada. Mezclarlos con la harina y añadir ambos a la masa.
Trabajarla con una espátula o cuchara grande y terminar de amasar a mano, hasta conseguir una masa homogénea. Añadir un poco de colorante para darle un toque más vivo, si se desea. Dividir en dos, formar discos, envolverlos en film y dejar reposar en la nevera como mínimo una hora.

Precalentar el horno a 175ºC y preparar un par de bandejas. Trabajando una porción de masa cada vez, estirar sobre una superficie enharinada hasta conseguir un grosor de unos 5-6 mm. Recortar las galletas con los cortadores, marcando bien los dibujos si usamos moldes con expulsor. Distribuirlas por las bandejas.
Hornear una bandeja cada vez a media altura, durante unos 8-10 minutso, hasta que se empiecen a dorar. Esperar un par de minutos fuera del horno y dejar enfriar completamente sobre una rejilla. Guardar en un recipiente hermético.















